El nuevo teléfono (2000 – 2012)

Octubre 2000.

Hace un año me quede atónito. Conocí un formato de archivo completamente diferente a todo. Investigué como se investiga en esta época carente de Wikipedia y Google y encontré que este formato comenzó a desarrollarse y fue patentado en Alemania en 1989 pero fue hasta hace 3 años, 1996, que se otorgó una patente en los Estados Unidos. El formato es MP3.

¿Qué es lo que hace el MP3? Básicamente al utilizar la codificación MPEG, la información de sonido original en un CD se reduce 12 veces, sin perder la calidad. Es decir, la copia y el original son idénticos.

Afortunadamente para mi ansia de conocer, hoy trabajo en la industria de las telecomunicaciones y esta mañana llegó mi jefe con un teléfono nuevo. Es el próximo lanzamiento de la empresa y la gente de marketing y ventas están desesperadas porque nosotros, en legal, tenemos detenido ese equipo.

Es un Samsung SCH210. Bastante feo si me preguntan y parece una copia barata de mi Ericsson T28. Además es plateado. Casi un sacrilegio pues los fabricantes de teléfonos móviles hasta hoy, respetan el elegante y corporativo color negro. Así han sido los Nokia, los Motorola y los Ericsson. Pero el color no es el problema.

La razón por la que el vicepresidente legal entre a mi oficina con cara de santo-dios-ahora-cómo-le-hacemos-para-no-meternos-en-problemas es que este equipo tiene capacidad para guardar y reproducir MP3.

Justo ayer comentábamos en la comida sobre el juicio que inició Metallica en contra de Napster y los argumentos que la banda, antes underground ahora corporativa pelo recortado, utilizó en su demanda:

  1. Que los usuarios de Napster directamente violaban el derecho de autor de Metallica.
  2. Que Naspter contribuía a la violación de esos derechos de autor.
  3. Que Napster indirectamente violaba los derechos de autor de los exgreñudos esos.

Ahora teníamos en nuestras manos un instrumento capaz de violar esos derechos de autor y el grupo comercial de la empresa pretendía venderlo destacando precisamente esa capacidad.

Eventualmente solucionamos el problema con horas de estudio y revisión de antecedentes y notificamos a los usuarios que la información en formato mp3 que almacenaran sería su exclusiva responsabilidad y los invitábamos a no colaborar con la piratería.

Napster enfrentó muchas demandas desde 1999  hasta 2001, demandas que le dieron mucha publicidad, publicidad que atrajo a muchos usuarios dispuestos a obtener música gratis. Muchos se indignaron con el cierre y ahí quedó el asunto. Un golpe contra la piratería online.

Enero 2012.

Escandaliza a usuarios en todo el mundo el cierre de Megaupload. Un sitio web creado quizá con la mejor de las intenciones y del cual yo era usuario asiduo, pues entre todas las cosas “piratas” ahí disponibles, podías encontrar alguna información que sí respetara los derechos de autor de otros.

El viejo adagio dice que no hay nada nuevo bajo el sol. Revisando los argumentos utilizados por el FBI para el cierre del sitio, vemos que son coincidentes con aquellos usados por Metallica contra Napster.

Pero hoy estamos indignados por el cierre de Megaupload porque lo relacionamos con la Ley SOPA y otras similares (que quede claro NO apoyo a SOPA ni a ninguna ley parecida). Hoy es más fácil indignarse rápidamente sin conocer los detalles gracias a la velocidad de la información.

Quizá la mayoría de los usuarios de Twitter apoyen al grupo desagrupado de rijosos cibernéticos autodenominado Anonymous, que decidieron realizar una serie de ataques en contra de sitios web como represalia por el cierre de Megaupload.

El problema de la reacción tanto en redes sociales, como en medios tradicionales en contra del “escándalo Megaupload” es la falta de congruencia. Les aseguro que el 95% de quienes se muestran indignados, no comprarían una película pirata (o cd) en la calle. El 98% se mostró indignado por el gasto en la Estela de Luz, porque el dinero se gastó en algo inútil en lugar de dárselo a los pobres o así. El 80% se habrá enojado por los comentarios de Platanito y el 99% se indignó por la conducta de Sacar.

El 100% se indigna por la falta de aplicación de la ley en contra de los delincuentes tanto materiales como intelectuales (o sea, el que comente el delito y el que lo planea). Pero también el 100% se indigna por la aplicación de la ley en contra de la piratería en línea.

Me imagino a una pléyade de Robin-Hoods argumentando que las disqueras, productores, músicos, compositores, fabricantes de cd, y los miles de empleados de todos ellos, ya tienen suficiente dinero y que, bueno, robarles un poco para dárselo a quien lo necesita (uno mismo) no es tan grave. Que pena.

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